Caracterizados por un sonido crudo y directo, con claras influencias shoegaze y postpunk, A Place To Bury Strangers se han alzado como una de las mejores bandas de noise de los últimos años.
Liderados por Oliver Ackermann –artista que se fabrica sus propios pedales–, estos tres chicos de Brooklyn ya van camino de su tercer largo, Worship (Dead Oceans), que se publicará en junio. Los neoyorquinos ponen la guinda a la V edición de Microsonidos tras fichar con Dead Oceans Records tras su salida de Mute Records. Y han vuelto más fuertes que nunca.
En su EP Onwards To The Wall (Deep Oceans, 2012), A Place to Bury Strangers nos ayudan a hacer más amena la espera hasta junio con más ruido, más oscuridad y, sobre todo, mucho más sentimiento. Después de hacer un álbum tan perfecto como Exploding Head (Mute, 2009), costaba mucho trabajo pensar en algo mejor o, al menos, en algo que no supiera a poco.
