
El Salón de la Muerte de París abrió hoy puertas para dar a conocer las últimas tendencias del sector funerario, desde la gestión de los decesos en las redes sociales hasta los ataúdes ecológicos personalizados, pero también para fomentar el diálogo sobre un tema que para muchos sigue siendo tabú.
"Para que caiga el tabú de la muerte, esta tiene que reintegrar la vida", explica Jessie Westenholz, una de las organizadores de la feria, que subraya que tan importante es ocuparse de la parte financiera y organizativa de la defunción como de preparar una muerte "que se parezca al fallecido".
Entre los expositores hay quienes han querido aportar una pincelada artística a un negocio que irremediablemente suma clientes cada minuto, quienes ayudan a divulgar información sobre los cuidados paliativos o quienes se aproximan a la muerte desde la gastronomía, la ecología o las nuevas tecnologías.
Este último es el caso de Stépahanie Belland, fundadora de "2Day4Ever", quien explica a Efe que ha creado una página web que permite generar lo que llama "red-gramas", mensajes digitales que contienen imágenes, vídeos, texto y sonido y que se pueden enviar tanto ahora como en cualquier momento hasta dentro de 99 años, incluido el período postmortem.
Su catálogo ofrece también un caja fuerte virtual en la que "una persona mete todos sus nombres de usuario y contraseñas" y encarga a la empresa que, una vez su corazón deje de latir, la sociedad ponga esa información a disposición de la persona elegida para que pueda cerrar sus cuentas de Facebook, Hotmail, Gmail, Twitter o Tuenti.
Otros, como la firma ABCremation, buscan seducir a sus clientes ofreciendo ataúdes ecológicos de cartón reciclado decorados al gusto del consumidor y con tarifas competitivas, entre los 399 euros por el modelo básico hasta los 499 por el más elaborado. Es decir, la mitad que el precio de un tradicional féretro de madera.