Desde tiempos inmemoriales, las leyendas han mencionado de distintas formas a los monstruos. Pero solo desde que la escritora Mary Shelley, en el siglo XIX, le dio forma humana con su obra maestra, Frankenstein o el moderno Prometeo, la sociedad logró otorgarle un aspecto concreto. Esa visión se la debe a la autora inglesa. Este 1 de febrero se cumplirán 160 años de su desaparición física (1790-1851).
Mary Shelley, la pionera del género de ciencia ficción, fue la creadora del monstruo moderno que nació en los albores de la Revolución Industrial y lo introdujo en el mundo de la literatura y en las mentes de generaciones de lectores. Influyó, asimismo, de manera decisiva en creadores, no solo de las letras sino del cine y de las artes plásticas. Su libro ha sido llevado a la pantalla grande.
Recordada sobre todo por su primera obra, Shelley (apellido adoptado al casarse con el poeta Percy Shelley) escribió cuentos, ensayos y biografías. Personaje adelantado a su tiempo, fue vanguardista e irreverente en una época en que las mujeres no gozaban de oportunidades. Esa actitud le venía por vena familiar. Su padre, William Godwin, era un escritor y político precursor del anarquismo, y su madre, Mary Wollstonecraft, una fervorosa feminista.
La propia Mary Shelley reveló, alguna vez, los entresijos de su tenebrosa creación: “Me dediqué a pensar en un cuento, un cuento que pudiese rivalizar con los que nos habían impulsado a esa tarea: un cuento que hablara de los misteriosos terrores de nuestra naturaleza y despertase miedos estremecedores, que dejase al lector con temor de mirar a su alrededor, que paralizase la sangre y acelerara los latidos del corazón. Si no conseguía esos resultados, mi cuento de fantasmas sería indigno de su nombre”.