jueves, enero 20, 2011

Poe se queda sin rosas y cognac


Desde 1949 hasta 2009 una misterioso hombre cada 19 de enero dejaba tres rosas y media botella de cognac en la tumba del fallecido escritor Edgar Allan Poe por su cumpleaños. Sin embargo esta extraña tradición parece haber desaparecido.

El año pasado cuando se cumplían las seis décadas de tradición ininterrumpida, esta figura que apenas ha visto unas cuantas personas, faltó a su cita. Este año era el momento de comprobar si fue algo puntual por enfermedad o ha desaparecido para siempre.

La tumba no tuvo su visita anual, lo que si tuvo fue la visita de cuatro impostores, cada uno dejando las rosas correspondientes y el cognac.

Jeff Jerome, máximo responsable de la Casa Museo de Poe, aseguró que ninguno de los presentes a la tumba este año le dio la sensación que fuese el verdadero, el que había acudido año tras año.

Todos los años se producía la misma 'ceremonia'. El hombre misterioso llegaba entre la medianoche y las cinco y media de la madrugada, arrodillandose delante de la tumba y poniendo las manos sobre ésta. Después abría la botella de cognac, brindaba por el escritor y desaparecía.

Además, según Jerome, en ocasiones ha dejado alguna nota. ?Edgar, no te he olvidado.?. En 1993, apareció una nota anonima en la tumba diciendo: ?La antorcha será pasada.?. Este hecho llevó a la teoría de que el brindador original estaba enfermo o a punto de morir. En 1999, apareció una nota que indicaba que The Poe Toaster había muerto en 1998, transmitiendo la tradición a ?un hijo?.

Cuando el año pasado no apareció por primera vez, se pensó que su 'supuesto hijo', ya cansado de esta tradición, podría haber tomado el 200 aniversario de Poe, celebrado en 2009, como un punto de parada del gesto de 'su padre'.